Debí quedarme en el mar

Disfruto conservar trocitos de mis lecturas, me gusta subrayar mis líneas preferidas y transcribirlas en libretas pequeñas o en algún documento Word. También me gusta compartirlas, por eso ahora cito las líneas que más me han conmovido de Pippi Calzaslargas. Todas las historias, de Astrid Lindgren. En esta ocasión la generosa y valiente pelirroja muestra su vulnerabilidad, aunque sólo por un momento, pues al cabo de unas cuantas líneas vuelve a vivir intensamente su anarquía infantil contagiando de vitalidad a los vecinos de Villa Mangaporhombro. Sucede cuando la señora Settergreen, madre de Annika y Tommy, amigos de Pippi, le dice:

-Te agradeceré que no vengas más. Tu conducta ha sido incalificable.

Pippi la miró, sorprendida. Los ojos se le llenaron de lágrimas.

-Tiene usted razón. No sé cómo debo portarme con la gente. Es inútil que intente aprenderlo; nunca lo conseguiré. Debí quedarme en el mar.

Por esto y muchas cosas más, Pippi es una de nuestras niñas preferidas.

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