Cuando los chicos deciden

Podemos argumentar sobre las bondades de este o aquel libro, acercarlo a los chicos, preparar una lectura en voz alta atractiva y quizá no ocurra gran cosa. A veces así pasa, no siempre acertamos, no es el momento y simplemente no es el libro adecuado. No hablaré aquí, por el momento, de estrategias de mercadotecnia que pudieran manipular los gustos. Esta vez me refiero a uno de esos autores que los chicos eligen por decisión propia: Francisco Hinojosa.

Este autor, nacido en 1954 en la ciudad de México, ha dedicado gran parte de su obra a la literatura para niños y jóvenes con libros como: Cuando los ratones se daban la gran vida, Joaquín y Maclovia se quieren casar, Aníbal y Melquíades, Amadís de anis… Amadís de codorniz, entre otros títulos. Ha impartido talleres de literatura infantil en distintos países. También ha colaborado con  artículos periodísticos y de divulgación cultural en Gaceta del Fondo de Cultura Económica, Casa del Tiempo, Vuelta y Los Universitarios.

¿Por qué gusta a los chicos?

Contaré una anécdota personal. Cuando cursaba segundo año de primaria tenía un compañero llamado Mario, quien tenía por costumbre apoyar su cabeza sobre el mesa-banco y se quedaba dormido hasta la hora del descanso. Durante el resto del turno no se podía decir tampoco que estuviera despierto pero al menos mantenía el torso erguido y los ojos abiertos. Un día que hacíamos mucho ruido, el maestro nos pidió que mantuviéramos silencio porque Mario estaba dormido. Aquello nos sorprendió porque el maestro, uno de los mejores que he tenido, nos imponía disciplina y dormir la siesta durante la clase no era precisamente algo permitido. Entonces nos explicó que si Mario tenía ese aspecto cansado era porque se levantaba muy temprano, en la madrugada, porque su papá lo mandaba a vender periódicos. Aquello nos impactó a tal grado que permanecíamos muy calladitos e incluso el maestro explicaba la clase en voz baja. Luego Mario dejó de ir a clases. Su asiento vacío es algo que no olvido, aunque no tenía del todo claro el porqué.

Años después, me hubiera gustado que fuera antes, leí A golpe de calcetín, de Francisco Hinojosa, cuyo personaje central, un niño llamado Paco Poyo, deja la escuela y se gana la vida vendiendo periódicos en la ciudad de México. Entonces recordé que Mario era algo así como un Paco Poyo, y también podría ser, como ocurre en el cuento, que aún en la situación más adversa hubiese al menos una posibilidad venturosa. Aunque eso no significa que el mundo de pronto se convierta en un lugar seguro y amable.

Publicado en 1982 por editorial Novaro, actualmente lo edita el FCE con ilustraciones de Rafael Barajas Durán, ‘El Fisgón’, A golpe de calcetín se ha convertido en uno de los imprescindibles de la LIJ mexicana. Aunque Hinojosa cuenta con dos títulos publicados antes, recuerdo que en un taller que impartió hace un par de años sobre Literatura Infantil, refirió este libro como el origen de su trayectoria como narrador para chicos. En este título se pueden encontrar los rasgos que caracterizan los cuentos que vendrían después, como la mordacidad, rapidez, agilidad y esos personajes que sentimos tan cercanos, a veces con disgusto, recordemos a La peor señora del mundo, pues, ¡quién no ha tenido una vecina repulsiva o un vecino espantoso, de esos que envenenan gatos, ponchan llantas o se enfadan por cualquier ruido por mínimo que sea!

¿Será por eso, porque nos identificamos, porque nos involucramos, porque Hinojosa atrapa esas historias que flotan en lo cotidiano, las que le podrían suceder a cualquiera, pero dándoles una dimensión literaria?

Al leer alguna de las historias de Hinojosa no puedo evitar pensar en el escritor británico Roald Dahl. En las historias de ambos hay personajes niños, niñas que se saben indefensos en mundo hostil y sufren las agresiones de algún adulto desagradable, pero por más pequeños e indefensos que sean siempre encontrarán una manera, con astucia e inteligencia, de vencer o por lo menos defenderse. Creo que ese es uno de los motivos por los cuales los chicos los prefieren, les habla sobre algo muy personal con tal acidez que provoca una complicidad risueña.

El dúo dinámico

Quizá pocas veces se logra una coincidencia feliz capaz de lograr un trabajo armónico, pero cuando ocurre, no sólo lo disfrutan quiénes lo realizan sino quiénes lo aprecian. Esto ha pasado entre Francisco Hinojosa y el ilustrador Rafael Barajas Durán, ‘El Fisgón’, quien además es caricaturista del periódico mexicano La Jornada, activista político y, también, tiene su propia obra pictórica. Lo que uno expresa en palabras, el otro lo expresa en trazos, de modo que logran compenetrarse de maravilla.

AQUÍ se pueden leer algunas páginas del libro.

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Un pensamiento en “Cuando los chicos deciden

  1. En una sociedad donde proliferan programas como La escuelita, Platanito y Laura, no es de extrañar que sea tan bien (y acríticamente) recibido una persona con un buen desempeño para redactor textos. El contenido o la falta de éste es lo preocupante, tengo la impresi´´on de que el señor Hinojosa en sus libros crea una “Frankestein” a partir de pedazos de Shakeaspeare, La familia burrón y lo que se le atraviese. Hay que tener mucho estómago para encontrar divertido a un adulto que atemoriza a un niño golpeando a un animalito indefenso y gritando desaforadamente. Para mí, es otro ejemplo de que ser popular no te hace bueno.

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