Cedo la palabra a quien sólo desea un corazón (alguien debería regalárselo este próximo 14 de febrero)

Leñador de Hojalata:

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-Mi padre era un leñador que cortaba árboles en el bosque y vendía la madera para ganarse la vida. Cuando crecí, yo también me hice leñador, y cuando mi padre murió, cuidé a mi madre mientras vivía. Luego, por no encontrarme tan solo, decidí casarme.

Una de las chicas Munchkins era tan hermosa, que pronto me enamoré de ella con todo mi corazón. Ella, por su parte, prometió casarse conmigo en cuanto yo ganase  bastante dinero para poderle construir una casa mejor; así que me puse a trabajar con más ganas que nunca. Pero la joven vivía con una vieja que no quería que la chica se casase con nadie, porque era tan perezosa, que deseaba que la chica se quedara con ella para cocinar y limpiar la casa. Así que la vieja fue a ver a la Bruja Malvada del Este, y prometió darle dos ovejas y una vaca si conseguía impedir la boda. Entonces la Bruja Malvada hechizó mi hacha, y cuando un día yo estaba cortando la leña con todas mis ganas, pues estaba ansioso por tener cuanto antes una casa nueva y una mujer, el hacha resbaló de repente y me cortó la pierna izquierda.

Al principio esto me pareció una gran desgracia, pues sabía que un cojo no podía ser nunca un buen leñador.

Así que fui a ver a un hojalatero para que me hiciera una nueva pierna de hojalata. En cuanto me acostumbré a ella, la pierna funcionaba muy bien, pero mi actuación enfureció a la Bruja Malvada del Este, pues había prometido que no me casaría con la bonita chica Munchkin. Cuando empecé a talar otra vez, se me volvió a resbalar el hacha y me cortó la pierna derecha. De nuevo volví al hojalatero, y él me hizo otra pierna de hojalata. Después el hacha embrujada me cortó los brazos, uno tras otro; pero, sin arredrarme por ello, me los hice poner de hojalata. Entonces la Bruja Malvada hizo resbalar el hacha y cortarme la cabeza, y al principio pensé que todo se había acabado. Pero apareció el hojalatero, y me hizo una cabeza de hojalata.

Creí entonces que había vencido a la Bruja Malvada y trabajé más que nunca; pero ¡qué poco sospechaba yo lo cruel que era mi enemiga! Se le ocurrió otra artimaña para matar mi amor por la hermosa doncella Munchkin, e hizo resbalar otra vez el hacha que me cortó el cuerpo entero, partiéndolo por la mitad.

Una vez más el hojalatero acudió en mi ayuda y me hizo un cuerpo de hojalata, al que, por medio de tuercas, sujetó los brazos, piernas y cabeza, y así pude moverme tan bien como de costumbre. Pero ¡ay de mí! Ya no tenía corazón y todo el amor que sentía por la Munchkin se desvaneció, y ya no me importaba casarme o no con ella. Me supongo que ella sigue viviendo con la vieja, esperando que vaya a buscarla.

El maravilloso Mago de Oz

Lyman Frank Baum

(Edición en español de Alfaguara Infantil)

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