El libro, una aladina que despierta al primer roce

Extraño resulta que un soporte o contenedor tan conservador como lo es el objeto libro (que prácticamente nada cambió desde los tiempos de Aldo Manuzio, unos quinientos años atrás) sirva para guardar todos los cambios, todas las revoluciones, todas las vanguardias… Paralelamente, el mundo cambia sus costumbres y maquillajes… Pero el libro sigue siendo una cáscara maravillosamente frágil, una nave extrañísima que sólo funciona cuando uno la tripula, una aladina que se despierta al primer roce: mientras tanto estábamos todos muertos, por años y años, muertos… sin embargo alguien golpeó la puerta…

Tipografía, poemas & polacos

Gustavo Wojciechowski (maca)

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