Una historia del lugar en el que vivo

Erase una vez una muchacha muy bonita, se llamaba Cristina. Una noche su mamá le dijo: ve a comprar tortillas y leche a la tienda. Cristina obedeció a su mamá y fue. Por allí andaban unos mariguanillos que le gritaron –mi reina, hermosa-. Dicen que por allí andaba una camioneta de vidrios oscuros que nunca antes se había visto. Dicen que los de la camioneta se llevaron a Cristina. Ni su novio Roberto, ni su mamá, ni su familia volvieron a verla nunca más. Cada año, desde entonces, le hacen una misa para pedir a Dios que vuelva a casa.

 

Evelyn Sarahí Soto Sánchez, 9 años

 

 

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