Peter Pan

Estatua de Peter Pan, en el Hyde Park de Londres.

Hoy por la tarde pensaba en Peter Pan y en qué escribir para un nuevo post en este blog, cómo empezar y qué decir sobre un personaje que me gusta tanto y no pude evitar recordar un libro que leí hace poco, El mundo alucinante, una novela de aventuras, del escritor cubano Reinaldo Arenas. Este libro trata de la vida de Fray Servando Teresa de Mier, de sus andanzas, de aquel mundo virreinal que le tocara vivir, lleno de intrigas y simulacros. Es entonces que recordé estas líneas:

Pues se nace para ser agua y entonces empapas, o se nace para ser hombre y entonces no hay infancia. Pero si la hubo, entonces es que no se ha nacido para ser hombre. Y no vale la pena tratar de serlo. Y no estarás más que perdiendo el tiempo al tratar de serlo.”

Y no pude evitar establecer el paralelo entre este fraile emotivo, ingenuo y soñador de una América libre de mentiras, yugos y manipulaciones, y Peter Pan, el eterno niño. Ambos personajes de una ficción y realidad, porque el primero es un personaje histórico que imaginamos e inventamos, y el segundo, un personaje nacido de las ficciones de James Matthew Barrie, de gran realidad en nuestras vidas.

Alguna vez leí que el mito que define las sociedades de finales del siglo XX es el Narciso (G. Lipovetzky), a lo cual yo agregaría a Peter Pan, ¿pues acaso no es la juventud y todos sus dones lo más preciado actualmente? Basta ver todo de lo que somos capaces para retenerla aunque sea un poco, con ejercicios, dietas, cirugías y tantas cosas más.

Pero hablemos de Peter Pan y de su creador James Matthew Barrie, quien busca en las fuentes clásicas y en el mito de la infancia, un consuelo. Este escritor adoptó cinco niños hijos de una pareja amiga que falleció, estos niños fueron estimulantes creativos para él. Con ellos gestó una de sus primeras obras de teatro, El pajarito blanco, donde apareció ya perfilado el personaje de Peter Pan. La pieza se representó con éxito, y vio la luz en forma de libro en 1906, con el título de Peter Pan en los Jardines de Kensington, ilustrado bellamente por Arthur Rackham. Cinco años más tarde, en 1911, se publicó la versión en prosa con el título definitivo: Peter Pan y Wendy, con la que obtuvo gran éxito.

Barrie había creado un mito nuevo, el del niño abandonado que no quiere crecer, inspirado en mitos clásicos, como la divinidad Pan, y modernizándolo con elementos contemporáneos. Están presentes el mundo de las hadas, el de los piratas, el de los pieles rojas y el de la aventura, todo ello acompañado de una trama leve, fino humor y un estilo basado en el lenguaje poético. El País de Nunca Jamás, al que acuden los niños perdidos y los que no quieren crecer, es un refugio para los niños de todos los tiempos que ven el mundo de los adultos como algo inquietante y desean mantenerse alejados de las figuras parentales.

Literatura infantil o simplemente literatura, Peter Pan es un mito que nos habita y del cual disfrutamos sus andanzas.

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Un pensamiento en “Peter Pan

  1. Hola Heidi:
    El texto que citas sobre la infancia es muy bello y me parece que tienes razón en lo que opinas. Para mí la infancia en una patria a donde siempre queremos volver…
    Liz Durand

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