Hacia una definición de literatura infantil

Historia, un rastreo en la sucesión del tiempo, una interpretación de los restos del pasado, esto es lo que pretendo a partir del término Literatura Infantil. Mi pretensión en un inicio aparentó simpleza, sin embargo al acercarme, el panorama se torna de muchos matices. La misma definición de literatura infantil es como un objeto vivo que ha cambiando con el tiempo, como el objeto mismo que designa: el conjunto de obras literarias de ficción destinadas a los niños, a lo infantil.

Lo que hoy designamos con el nombre de Literatura Infantil, se ha visto entre la disputa de diversos factores que la han modelado y definido en el sentido que hoy la entendemos. Estos factores se refieren a un contexto social, económico, político que se traducen en la idea que tenemos del niño, del control de la procreación y la vida que continua más allá de nosotros. De igual forma, fue necesaria una economía que permitiera el acceso a la educación y a los libros a una mayoría, la diversidad y el incremento de la industria editorial.

Algo que pereciera ingenuo en un principio, se torna complejo y en pugna por varias fuerzas. De esta manera la literatura infantil se ve escindida entre un afán pedagógico y un deseo de hacer de la literatura infantil un arte literario lleno de fantasía, de mundos maravillosos que se contienen a sí mismos, sin faltar el juego, la danza de las palabras.

En esta perspectiva ha habido quienes incluso niegan la existencia de la llamada literatura infantil. Por ejemplo, el escritor español Rafael Sánchez Ferlosio rechaza la existencia de la literatura infantil, porque para él, cualquier intento de adecuación lingüística, supone una degradación.

Es hasta el siglo XX con sus avances en pedagogía, lingüística y psicología, que la literatura infantil es motivo de estudio y mirada seria. Así, en ensayos recientes es posible encontrar una definición de literatura infantil como sigue:

“¿Qué es la literatura infantil? Para empezar, si la literatura, es un universo de palabras con ciertas reglas de juego propias; un universo de palabras que no nombra el universo de los referentes del mismo modo como cada una de las palabras que lo forman lo nombraría en otro tipo de discurso; un universo de palabras que, sobre todo, se nombra a sí mismo y alude, simbólicamente a todo lo demás.”[1]

En este ensayo Graciela Montes empieza por definir como literatura algo que muchos dudan en nombrar como tal: la literatura infantil. Ella se detiene en la primera palabra de este binomio. Se deduce de las líneas citadas que la balanza se inclina por lo literario, por un compromiso con las palabras mismas. En general, este es el panorama de la literatura infantil actual, las reglas se han relajado, la presión de la pedagogía y la moral han cedido en el caótico mundo en que vivimos y los escritores se atreven a tomar las riendas del asunto. Parece ser que el juego, la fantasía, lo maravilloso -en el sentido en que lo define Todorov- ganan terreno.

¿Podríamos deducir de esto que se ha ganado la batalla, a favor de la libertad de la creación literaria? basta con observar nuestra realidad cotidiana para negarlo. La producción masiva y el consecuente consumo ponen en marcha otras fuerzas. Cuando las leyes del mercado mandan, se escribe mucho, se publica mucho, pero habría que cuestionar la calidad de lo que se ofrece. En esta situación la crítica se vuelve un dique de contención contra las fuerzas del mercado.

En nuestros tiempos no sólo se explota el cuento publicado en un libro sino su adaptación al cine, la adaptación en libros para colorear, en series de dibujos animados para televisión y un sin fin de artículos como mochilas, camisetas, juegos de video que habremos de asegurarnos que sean de la marca original del personaje que nos sedujo, porque también se producen millones de imitaciones made in china. En medio de la inundación de imágenes, de la perversión de las mismas pretendemos vivir sin el lenguaje verbal, incomunicados nosotros los adultos como los niños.

De manera que el niño es objeto y sujeto de consumo, aunque el niño dependa de los mayores para consumir, los padres le comprarán los más innecesarios objetos que desee o cree desear, para que sea feliz, para que pare de llorar, porque está de moda, porque son símbolos de alto estatus el consumir ciertos objetos, en fin, el niño es rodeado de cosas. Entre estas cosas están los libros para niños.

Y hubo que hablar de esto para retomar el segundo término del binomio, literatura infantil: lo infantil. Una característica fundamental de la literatura infantil es, que es un conjunto de obras dedicadas a lo infantil, al niño. Y este niño es una edad biológica y es una construcción social. En base a estos dos factores, y quizá más al segundo, es a esa imagen creada a quien hablamos, a quien se le escribe:

“Esa cultura donada que ofrecen los adultos a los niños, esa imagen de niño que le devuelven al niño, no sólo forma parte de la cultura de cada época sino que la revela y la refleja con una evidencia sorprendente. Cada época tiene su imagen oficial de infancia y también sus conductas concretas en relación con los niños: hechos y símbolos, discursos y actos.[2]
¿Cuál es la imagen del niño actual?, ¿cómo vemos al niño?, ¿cómo es esta visión que nos construimos? En el mejor de los casos nos esforzamos por verlo como un peculiar estado evolutivo del ser humano que definirá su vida adulta y su incorporación en una dinámica social. Lo vemos vulnerable, bello con la belleza propia de su edad, fresco, espontáneo, digno de protección, feliz incluso en la pobreza, inocente, dulce, asexuado, un ángel, decimos y ya estamos en la idealización.

¿Cómo llegar al lugar donde está el niño y verlo en toda su pequeña complejidad, con sus alegría, su tristeza e incluso su depresión?. El incapaz de concentración, tan común entre nosotros, por el ruido actual, por los degradados alimentos, por tantos azúcares, al niño perdido en un mundo de adultos que no quieren serlo, en un mundo de Peter Panes, eternos adolescentes.

Los padres, los adultos alrededor del niño, tema escabroso, pero para hablar de los niños también hay que hablar de temas muy adultos, de la familia, de papá, de mamá, hermanos, hermanas. Entonces es necesario hablar del término familia, de las oportunidades reales de ser que tienen los adultos, de su real ámbito de decisión y con esto no me refiero sólo al gran número de marcas entre las cuales puede elegir, sino a la realización de los sueños que le llenaban de expectación cuando niño, cuando adolescente. ¿El mundo actual, ofrece opciones reales para que esos soñadores se conviertan y se construyan en mujeres, en hombres?

Todas estas preguntas y reflexiones y aún más son tema de numerosos libros infantiles. Muchos escritores y escritoras han decidido, con fortuna en muchos casos, hablar de estos temas a los niños y enfrentarlos con la complejidad del mundo, así que esto también es literatura infantil. Por lo pronto volvamos a nuestra preocupación inicial.

En el transcurso histórico de nuestra civilización, en el devenir histórico que formó la herencia cultural que en este momento nos asfixia y nos libera a un tiempo, el concepto de literatura infantil se ha formado. Desde una literatura de la cual se han apropiado los niños y una expresamente escrita para ellos, desde la musicalidad del sonido: la tradición de la palabra hablada hasta el texto escrito e impreso por millares y en estos últimos tiempos el texto y el hipertexto que se multiplican en un espacio virtual.

Como esta pretensión de definición esta unida a la historia seguiremos en un esbozo histórico las obras que han pasado a la historia como las clásicas de la hoy nombrada Literatura infantil. En este recorrido sigo el libro Historia portátil de la literatura infantil de la investigadora madrileña Ana Garralón, publicado por la Editorial Anaya dentro de la serie La sombra de la palabra.

(Continuará)
[1] Montes, Graciela. El corral de la infancia. Méx. FCE. 2001 p. 17
[2] op cit. p.42
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6 pensamientos en “Hacia una definición de literatura infantil

  1. este tema es muy impOrtante para tOsOdOs nOsOtrOs y es muy lindO buenO esO es mi cOmentariO esperO q les guste ps jejejeje buenO xauu.

  2. Me agrado mucho está lectura.Sin embargo me gustaría saber ¿Cuáles son los subsistemas y temas de la literatura infantil? gracias.

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