En mis andanzas de tallerista he visitado varias escuelas públicas, he atendido a niñas y niños en diversas situaciones, aunque gran parte de la labor de letras minúsculas se ha dedicado a chicos marginados, entonces he observado actitudes contrastantes respecto a los libros de texto y los Libros del Rincón, desde el aprovechamiento y cuidado extremo, como aquel acervo inaccesible bajo llave que vi en un salón de clases, hasta el descuido y maltrato, ante lo cual podría afirmar que es necesaria una cultura del cuidado del libro en las espacios educativos.
Por el momento, dedico este espacio a esa estupenda colección que exige nuestra protección y, sobre todo, nuestra lectura.
Libros del Rincón
La colección Libros del Rincón, de la Unidad de Publicaciones de la Secretaría de Educación Pública (SEP), inicia en 1986 dirigida por Marta Acevedo. La institución se ha encargado de distribuir libros gratuitos en escuelas públicas mexicanas, desde educación preescolar hasta secundaria.
Sin embargo, quiénes cursamos la educación básica en instituciones públicas en la década de los 80 hasta mediados de los 90, quizá ni siquiera nos enteramos de que había esta estupenda colección. Teníamos los libros de texto gratuitos, que incluían un libro de lecturas, una excelente selección de mitos, leyendas, textos literarios “para grandes” pero buenos para los chicos y uno que otro de LIJ.
Ante la selección del libro de lecturas es inevitable recordar el enfoque del intelectual y educador José Vasconcelos (1882-1959) que iba de lo literario universal para regresar a los autores mexicanos, esa visión humanista que impuso cuando dirigió la Secretaría de Educación de 1921 a 1924, durante el gobierno del presidente Álvaro Obregón. A Vasconcelos le agradecemos las excelentes compilaciones Lecturas clásicas para niños y Lecturas para mujeres, esta última a cargo de la poetisa chilena Gabriela Mistral, ambas publicadas por la SEP en 1924.
El libro de lecturas contiene textos excelentes pero hacía falta incluir libros completos de la LIJ que se producía en otros lugares, además de otros temas, es decir, nos hacían falta los Libros del Rincón. (más…)




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