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Etapa prelectora: 2 a 6 años

22 ago

La edad de la curiosidad: 2 a 4 años

En este par de años la curiosidad del pequeño aumenta. Experimenta con todos sus sentidos, se lleva cosas a la boca, prueba, toca, olfatea, escucha, por eso es preciso elegir libros que lo atraigan en todos los sentidos.

 

Los libros para los chicos de esta etapa de prelectura se caracterizan por el predominio de la imagen. Además, deben estimular un aprendizaje oral y escrito, a la vez que desarrollen la capacidad de observación y atención. Para ello, están aquellos libros participativos o creativos, con juegos, como los libros rompecabezas, para armar y para colorear.  

 

Respecto a los temas, pueden ser libros de literatura artística, o de contenido informativo, de conocimiento, en los que se descubran hechos reales.

 

Juegos y ritmos: 4 a 6 años

 

En esta etapa, de los 4 a los 6 años, a los niños gustan de jugar con las palabras y con su sonido. Es la época de las rondas, las canciones, los poemas. El niño, sin dificultad, aprende canciones, marca el ritmo de las palabras con palmadas y con movimientos coordinados.

 

 

Estas experiencias pueden ser grupales, lo cual le ayuda en su integración con otros pequeños. A través de las palabras establece lazos de convivencia. Es conveniente mostrarle que esas canciones que ha disfrutado las puede encontrar en libros, que los hay con temas variados, y que los libros son origen de experiencias agradables.

 

 

Se recomienda leerles cuentos cortos de trama sencilla, pues en esta edad son capaces de recordar y comunicar lo que recuerdan acerca de lo escuchado. Es necesario leerles de forma expresiva. 

 

Etapa prelectora 2 a 6

 

A la hora de seleccionar un libro es fundamental la calida literaria; la ilustración; el tamaño pequeño, de manera que sea fácilmente manipulable, o los libros gigantes, con los que el niño juega y hasta invita a otros chicos a que le ayuden a cambiar de página; y considerar diversas formas de encuadernación pues en estas etapas prelectoras existe un disfrute material y visual con el objeto y a partir del objeto.

 

Las etapas de aprendizaje de la lectura: los dos primeros años.

11 ago

En mi experiencia, he encontrado muchos padres y madres de familia, quienes convencidos de las bondades de la lectura, desean saber cómo motivar a sus hijos para que lean con agrado. Por eso, en estas breves líneas comparto algunas ideas sencillas y útiles en la aventura de formar lectores.

Talking Gardening Glove, de Laurie Simmons

 

Compartir el gusto por la palabra, sea el principio. Estimularlo en todas sus manifestaciones. Compartir una canción con los hijos, conversar con ellos, escucharles y hablarles con claridad, contarles un cuento, recitarles un poema, leerles un libro, en fin dedicarle tiempo a las palabras. Además es estimulante para los pequeños el observar a los mayores haciendo de la  lectura un hábito positivo, agradable y deseable.

 

Los primeros dos años de vida

La aventura de las letras empieza con la vida, desde el nacimiento. Hablándoles clara y expresivamente. Las bellas canciones de cuna son una gran puerta que conducirá a los libros. Pues en ellas se manifiestan el lirismo, la sencillez, la musicalidad del lenguaje verbal. Ellas son un vínculo afectivo entre la madre, el padre, el mundo de los mayores y el bebé. Esas primeras canciones palabras son inolvidables.

 

Durante los dos primeros años de vida, etapa no lectora, son importantes los libros como objeto en sí mismos. El mundo es una gran caja de sorpresas que el niño explora con sus sentidos, por lo que se recomiendan libros de plástico, tela o cartón, no tóxicos, resistentes, sin aristas, manipulables, incluso mordibles, con colores y sonidos que despierten su interés.

Talking Glove, de Laurie Simmons

 

 

Esta etapa está marcada por el reconocimiento de los objetos y el aprendizaje de las primeras palabras, por lo que son muy importantes las ilustraciones, con mucho colorido, y figuras de trazo simple y claro. No suele haber texto y, si lo hay, deberá ser muy breve y con letra grande.

 

También, es importante el contexto en el que se presenten los libros. El estímulo familiar, de los hermanos mayores, de los padres, del mundo de los grandes. No negar el acercamiento a los libros sino inculcar el cuidado. Crear el espacio de pre-lectura, adecuado para los más pequeños. Ese espacio deberá ser agradable y sin restricciones para la manipulación de los libros especialmente diseñados para ellos.

 

A los niños de esta edad les gustan mucho los libros-juego, que les narren o lean cuentos, canciones, poemas, juegos de palabras, jugar con ellos y que el motivo de esos juegos sean los libros.

 

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