
El sol brilló durante casi una semana sobre el jardín secreto. El Jardín Secreto, era como Mary lo llamaba cuando pensaba en él. Le gustaba el nombre y aún más la sensación de que cuando se encerraba tras esos hermosos y viejos muros, nadie sabía dónde estaba. Le parecía casi como encerrarse fuera del mundo en algún lugar de hadas. Los pocos libros que había leído, que le gustaban, eran libros de cuentos de hadas; y había leído sobre jardines secretos en algunos de ellos. Algunas veces la gente iba a ellos a dormir durante cien años, cosa que le había parecido bastante estúpida. Ella no tenía intención de echarse a dormir y de hecho, se estaba despertando más cada día que pasaba en Misselthwaite.
El jardín secreto, de Frances Hodgson Burnett
*Imagen de la adaptación cinematográfica de este clásico, El jardín secreto (1993), dirigida por Agnieszka Holland.



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