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Adjetivo banal o significativo

2 may

Me deleita pensarlo, la literatura se mueve, mientras pretendemos atraparla, definirla o adjetivarla. Esto acaso es notable respecto a la llamada literatura infantil. Desde luego, cada quien habla desde su experiencia o como le fue en la feria. ¿Es necesario el adjetivo?

La educación, la moral, la industria editorial o la crítica literaria se atreven. Entonces encontramos definiciones que acaban pronto y privilegian lo literario, la literatura es una y los adjetivos están de más. Otras ponen énfasis en lo moral o didáctico, que sea útil para la formación, dicen. También están las exigencias de ser atractiva, ligera y entretenida.

Llamar infantil a esta literatura es significativo o es uno de esos adjetivos que si los elimináramos no pasa nada, me pregunto. El adjetivo pareciera referirse al concepto extraliterario, quizá, de infancia, el cual al parecer no siempre ha sido el mismo que hoy en día tenemos. Esa idea de infancia define al lector modelo al cual se dedica esta literatura.

La psicología y la pedagogía especialmente desde el siglo XIX y con mayor fuerza durante el siglo pasado han aportado conocimientos sobre las peculiaridades del niño provocando cambios paradigmáticos. Han contribuido a formar la idea de la infancia como una etapa del desarrollo humano específica, concepción aceptada en la mayoría de las sociedades occidentales actuales, etapa formativa pero también vulnerable que debe ser protegida. Uno de los mayores logros es la declaración de los derechos de los niños.

Ha habido grandes cambios en la educación, desde un formato autoritario hasta teorías que privilegian al niño como protagonista del proceso educativo (paidocentrismo). Las peculiaridades de esta etapa marcan las pautas, entonces los adultos deben adaptarse y buscar comunicarse del modo más adecuado con los pequeños, por ejemplo, a través del juego.

Estos conocimientos, además de una creciente clase media con mayores recursos económicos, las mejores condiciones han permitido que, primero, la mayoría de la población se eduque, luego ha llegado a ser necesario un nivel educativo alto, y los avances tecnológicos son algunos de los factores que han generado una producción dedicada a los chicos, entre la que se encuentra la llamada literatura infantil.

El adjetivo parece aludir a este contexto donde se ha desarrollado notablemente la producción de esta literatura peculiar durante el siglo XX  arraigándose en sus orígenes, en las diversas tradiciones orales, y en sus grandes momentos históricos hasta hoy en día.

En este ir y venir la literatura dedicada a los más jóvenes ha sufrido menoscabos, cuentos antiguos han sido modificados de mal modo, según opinan expertos; la creación se ha encontrado limitada por una educación moral que busca transmitir con claridad lo bueno, lo malo, los ideales aceptados por la sociedad, o la industria exige el producto que consiga ventas altas.

En nuestros días, en este siglo XXI, la literatura infantil se ha consolidado en sociedades occidentales, donde la producción y las ventas son exitosas. Además, acepta de buena gana la experimentación y es flexible a diversos soportes y las tecnologías recientes.

Las obras literarias verdaderas resisten y se reproducen, como otras obras artísticas, son profundas, evocadoras, con poder simbólico capaz de llamar a nuestra personalidad total. Así las cosas, es importante defender lo literario sin olvidar la relación que guarda con otros aspectos de la vida y su contexto.

En búsqueda de hogar

24 jun

Fachada de la Biblioteca Central del Estado Fray Servando Teresa de Mier

Los libros son espacios que requieren espacios donde vivir: un bolsillo, una mochila, un estante, un par de manos… y, desde luego, una casa, es decir, una biblioteca. Aunque muchos no lo creerían, una biblioteca puede ser un lugar estupendo para estar: algunos sólo se sientan a pensar un rato, algunos pasean entre los pasillos de libros, algunos toman la siesta, algunos leen, algunos escriben, algunos, como yo, disfrutan de esas casas que guardan multitud de espacios.

Detalle de su Sala infantil

Desde hace algunos días me preguntaba sobre casas para la literatura infantil y juvenil, si realmente hay espacios acogedores y agradables para que niños y adolescentes los frecuenten por el gusto de estar, por el gusto de leer. Hemos improvisado lugares y eso está muy bien, en ocasiones, hacerlo es necesario, sin embargo, también necesitamos lugares fuertes, verdaderos hogares para los libros, la lectura y los lectores. (más…)

Uan Nijneki: Y la amo

18 may

El maestro Moisés Bautista ha traducido al náhuatl una canción que le agrada mucho, también ha preparado el audio,  si quieres escucharlo y descargarlo presiona AQUÍ. Además, si tienes alguna duda, si deseas la letra por escrito o recomendciones sobre textos en náhuatl, escríbele  al maestro cursonahuatl@live.com.mx.

Red de Bibliotecas Comunales de Villa El Salvador en Lima, Perú

9 ago

A veces parece que no pasa nada, el trabajo no es suficiente, o no siempre se tiene la gran energía, para mi buena fortuna me llegó un correo electrónico de la Red de Bibliotecas Comunales de Villa El Salvador en Lima, Perú, en el cual me invitaban a ver un par de videos sobre su trabajo, dirigido por Javier Alberto Bernaola, quien recibió una importante distinción en su país por ello, en el 2007. Definitivamente han sido refrescantes, aquí dejo uno de ellos: 

Me gustaría saber más sobre esta Red, espero tener noticias pronto.

Por su primer aniversario, ¡felicidades a la Biblioteca Comunitaria María Pascuala Hernández!

14 may

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Cuando visité por primera vez la Biblioteca María Pascuala Hernández, no pude evitar pensar en el esfuerzo que representaba y en sus posibilidades, la imaginé como un espacio donde se pudiera leer a gusto, un lugar donde poder respirar. Entonces, Carlos Navarrete y yo decidimos apoyarla con sesiones de fomento a la lectura, más tarde se concretó el taller Pequeños lectores y autor: Darabuc, a quien agradecemos su colaboración.

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Para los pequeños lectores

30 abr

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Mi Gato de Cheshire

19 feb
Hay personajes de quienes no queremos despedirnos nunca. Entonces podríamos detener la lectura cuando faltan unas cuantas páginas con tal de aplazar el FIN. Antes de terminar un libro que he disfrutado lo he dejado por allí, y todo porque no deseo dar por terminada la lectura, me lleva un poco de tiempo enfrentar la despedida.
 
Ilustración de John Tenniel 

Ilustración de John Tenniel

 

Luego, descubres que esos personajes andan por allí y hasta los puedes invitar a tomar algo, o a ver una película. No exagero. Pongo por ejemplo a mi gato Pepipé, también llamado Mi  Gato de Cheshire.  

 

Un día llegó a mi casa, así nada más, a-pa-re-ció, tal como hacía el Gato de Cheshire, personaje de Alicia en el país de las maravillas de Lewis Carroll. Tenía la costumbre de aparecer y desaparecer por aquí, por allá. Levantaba una camiseta y allí estaba escondido. Buscaba algún zapato bajo la cama y allí estaba. Intentaba acomodar mis papeles y libros y allí estaba dormido, porque le gustaba dormir sobre libros. Buscaba en la alacena algo para hacer la comida y allí estaba. De modo que me dio muchos sustos, por supuesto los logré superar. Entonces sucedió la agradable costumbre  de encontrarlo a cualquier hora y sin previo aviso en los más diversos lugares: en la caja de juguetes, bajo mi mesa de trabajo, en la regadera (porque aunque le disgustaba el baño con jabón antipulgas, sí que le gustaba mojarse en verano), bajo los almohadones, y yo que me dejaba caer sobre ellos, ¡pobre gato! Fue en estas circunstancias adversas para él como descubrí otras de las características que lo hacían todo Un Don Gato de Cheshire: su sonrisa en cualquier momento. Pepipé era un gato alegre, les he dicho que sonreía, quizá no me lo crean, pero les aseguro que tenía una sonrisa gatuna de lo más linda.

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Para los que empiezan y para los grandes lectores

2 feb

Me he armado un lío cada vez que pretendo recomendar algún libro de acuerdo a la edad. Sin duda, es importante tomarla en consideración pero no es lo único. Así que esto se añade a los apuntes anteriores sobre las edades de los chicos y el libro adecuado. No hay una forma unívoca de hacer las cosas, el único requisito es tener gusto por la lectura y el deseo de compartirla.

 

Estoy de acuerdo que para los chicos de edades mayores los textos verbales deberán preponderar sobre las imágenes. Sin embargo, en mi experiencia he encontrado chicos de 7 años con más experiencia y capacidad de lectura que algunos de 10 años. Si bien es cierto, que un niño mayor, que atiende sus estudios, debiera tener mayor capacidad de lectura respecto a un niño menor, nos podríamos encontrar con muchas sorpresas. Por eso la colección A la orilla del viento del Fondo de Cultura Económica está clasificada según la experiencia de lectura, desde primeros lectores hasta los grandes lectores.

 

Hace algunos meses atendía un grupo de chicos de entre los 13 y los 15 años de edad, de tercer grado de secundaria. Leímos libros álbum, luego avanzamos a libros con más texto. Estaban fascinados con Confundiendo historias de Gianni Rodari, Donde viven los monstruos de Maurice Sendak, con la serie de Willy de Anthony Browne. Esto lo traigo a cuento porque ejemplifica la necesidad tomar en cuenta la edad, claro, pero también es necesario considerar la experiencia lectora, los hábitos, las frustraciones respecto a las evaluaciones de lectura, cierta desgana, los gustos, intereses, la ocasión o algún suceso cotidiano puede ser el detonante para la elección del libro.

 

No perdamos de vista el objetivo, atraer a los chicos a la lectura, crearles el gusto, tender un puente entre ellos y los libros, para algunos chicos en situaciones vulnerables, avanzar en sus capacidades de lectura puede ser la diferencia en sus estudios, en sus vidas.

¿Qué es un promotor/animador de lectura?

30 nov

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Promotor/animador es quien impulsa algo, quien pone en tensión sus aptitudes y los instrumentos de que dispone para conseguir un propósito.

 

Serán promotores de lectura todas aquellas personas o instituciones que de manera consciente y organizada desarrollen, con sistematicidad, acciones a encaminar y estrechar los vínculos entre la población y la lectura.

 

Nos referimos, entonces, a un amplio conjunto de individuos, a un grupo heterogéneo, multidisciplinario, que actúa en diversas esferas de la vida: desde la familia, personas y profesionales independientes,  espacios institucionales como escuelas, bibliotecas, librerías, editoriales, casas de cultura, periódicos y revistas, centros rectores de políticas educativas y culturales, etc.

 

A todas esas personas e instituciones las distingue la convicción de que la lectura es un ejercicio útil, que alimenta el espíritu y el pensamiento, así como compartir el gusto por los libros.

 

Un promotor de lectura será un verdadero lector, un apasionado de los libros. Sería absurdo pretender que un no lector pudiese contribuir de manera eficaz a la información de los lectores.

 

Además de todas estas características, un promotor de lectura vinculado a los más jóvenes deberá caracterizarse por:

 

Estimular entre los niños y los adolescentes la libre expresión de ideas y sentimientos.

 

Inculcar, a través de la praxis, el concepto de la lectura como espacio para confrontación de criterios y acicate para el ejercicio democrático, crítico, participativo de observación del contexto social

 

Proponer, sugerir, nunca imponer.

 

Su disposición para nutrirse de lo más valioso de experiencias similares que desarrollen sus colegas de su país y de otras latitudes.

 

Procurar un diálogo respetuoso.

 

Estar siempre atento a las reacciones, observaciones y sugerencias de los menores para, si resulta conveniente incorporarlas a su labor.

 

Encauzar la aproximación a los materiales de lectura de una manera alegre, divertida, lúdica, sin que esto sea sinónimo de superficialidad o desorden.

 

Y por último, el promotor de lectura deberá ser consciente de que en su trabajo con los más jóvenes se producirá un doble flujo de ideas, un intercambio de vivencias recíproco y enriquecedor.

 

El promotor de lectura interactúa, sistemática o periódicamente, con uno o varios neolectores para orientar su percepción del acto de leer. Una de sus principales misiones es hacer conscientes a los niños de la existencia de múltiples libros de diversas temáticas, géneros y estilos, capaces de satisfacer las necesidades  peculiares y los gustos de cada individuo, y ayudarlos a orientarse hacia aquellas obras que más se ajustan a su grado de maduración psíquica e intelectual.

 

Además, concibe y ejecuta diversas actividades, mediante las cuales busca que los niños relacionen el texto que leen con distintos aspectos de su realidad circundante, con otras manifestaciones culturales, e incluso con lecturas anteriores, proponiendo un rico ejercicio de intertextualidad.

 

 

Fuente:

Rodríguez, A. (1995). Puertas a la lectura. Bogotá: Etal

 

(Las negritas son mías)

 

Un día más para celebrar: 12 de noviembre, día nacional del libro en México.

10 nov

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21 de marzo, día mundial de la poesía. 2 de abril, día internacional del libro infantil. 23 de abril, día internacional del libro. 28 de octubre, día del bibliotecario. 12 de noviembre, día nacional del libro en México, el cual fue establecido por decreto presidencial en 1979, para conmemorar, además, el natalicio de la poetisa Sor Juana Inés de la Cruz.

 

Seguramente hay más fechas dedicadas al libro y la lectura. ¿Por qué es necesario dedicar fechas al libro y la lectura?

 

Los inventos tecnológicos al alcance de las mayorías, la internet como un gran libro de millones de páginas, blogs, archivos electrónicos diversos, la opción de cargar libros completos en una memoria portátil y visualizarlos allí mismo, así como multitud de cambios inminentes parecieran hacer del libro un objeto más en vías de desaparición, capricho de coleccionistas y amantes de la literatura.

 

Estos festejos nos invitan a detenernos en el libro, son iniciativas para recordarnos que el libro todavía es una herramienta indispensable para el desarrollo educativo y cultural. Además de tener el propósito de promover, de la manera más amplia, los beneficios del máximo instrumento de transmisión cultural en la historia de la humanidad, por lo menos hasta el momento.

 

Y en nuestra vida cotidiana, ¿tenemos relación con los libros?, ¿cómo es esa relación?

A. ¿Eres de esos que llevan siempre un libro consigo, bajo el brazo, en el bolso, en la mochila?

B. ¿Eres de los que guardan un libro bajo la almohada, el que acostumbras leer aunque sean unas cuantas páginas antes de dormir? 

C. ¿Eres de aquellos que dejan libros por doquier, en casa, en la oficina, en el coche y aprovechan cualquier ratillo disponible para leer?

D. ¿Eres de los que compran libros de lindas pastas de color acorde a la sala y a las paredes del cuarto de estar?

 

¿Tenemos una actitud ambigua?, decimos sí pero no, o, no pero sí. El libro y la lectura son algo desdeñado cotidianamente y debemos recordarlo al menos algunas veces al año pues de no ser así lo olvidaríamos por completo. ¿Será así?

 

Sólo basta recordar algunas de nuestras actitudes, los clichés que adoptamos de la cultura popular.  Al chico quien acostumbra llevar un libro consigo, leer y hablar de libros, es rechazado por  ser el raro, el diferente que dice cosas incomprensibles, pedanterías. ¿Es algo real?, ¿una campaña risueña de desprestigio en las series de televisión?

 

Entonces, recuerdo trozos de Los demasiados libros de Gabriel Zaid. Este libro nos lleva a la raíz de su pasión de escribir, o sea, la lectura. Entre sus reflexiones dice que la lectura de libros no tiene valor curricular, por lo menos aquí en México.  En mi experiencia personal, en ninguno de los trabajos en los que me hayan examinado, nunca me han preguntado sobre los libros que más me han gustado, o los últimos que he leído, y si acaso lo han hecho y lo he olvidado, no ha tenido valor alguno.

 

Ante la lectura no podemos engañarnos, podemos llevar un libro de paseo para impresionar a los demás, pero leer es un acto solitario, para uno mismo. La lectura es una decisión de asumir la responsabilidad de estar con uno mismo.

 

Vemos las cosas pasar o ejercemos la lectura en amplio sentido en nuestra vida, como el ejercicio de observar, rastrear significados, dar sentido a letras, palabras, imágenes, al lugar donde vivimos. ¿Ejercemos la lectura, nos organizamos el mundo, nos atrevemos a leer?

 

De algunas celebraciones decimos, deberíamos celebrar a la madre, la navidad, a los niños… todos los días. Eso mismo pienso yo de los días dedicados al Libro. Por eso, letras minúsculas te desea que la lectura te acompañe.

 

 

 

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